Jose Manuel Merello
Pintores Españoles Actuales. Expresionismo, Surrealismo.
Plaza de la Reina. Valencia
100 x 81 cm
Técnica mixta sobre lienzo
VANGUARDIA.
"Yo no soy un pintor de vanguardia. Mi pintura es pintura contemporánea pero en el sentido estricto de las palabras: pintura de mi época. La vanguardia, en cambio, representa lo más novedoso -no necesariamente lo mejor ni lo peor-, es como la punta afilada de la lanza que abre nuevas sendas. Pero la punta necesita de toda la envergadura y potencia del peso de la lanza; el peso de la Historia del Arte. Sin ella no existe empuje que abra nuevos caminos. El arte de vanguardia es la frescura, lo nuevo, la sorpresa, la verdad y la mentira, la apuesta arriesgada y fascinante. Pero a mí lo que me inquieta es tirar de la tradición clásica y contemporánea, ahondar en lo andado y vigilar, como tantos pintores, que la vanguardia tenga un apoyo sólido...como el hermano mayor que sujeta asombrado al niño intrépido que con su maravillosa osadía se asoma sin miedo alguno a los abismos. Yo necesito observar la vanguardia porque ello me mantiene joven como artista, me depura y clarifica mi espíritu impidiendo que se me gangrene la mirada. Yo formo parte del cuerpo delantero de la lanza y desde mi lugar observo fascinado las punzadas jóvenes del arte y tras de mí tiro de la magna obra de los maestros de todos los tiempos, el legado portentoso que nos sustenta. Yo no formo parte de los destellos -muchas veces fugaces- del filo de lanza. Cada uno tiene su papel y el mío, hoy por hoy, no está en la vanguardia." © José Manuel Merello
ENVÍOS DE OBRAS DE ARTE A TODO EL MUNDO
¿Que mi pintura no es surrealista?
Desde el momento en que un jarrón no se posa sobre una mesa sino que gravita, o
que el sombrero que le coloco a una mujer es un sol en el ocaso, estoy haciendo
surrealismo. Mejor o peor, pero surrealismo. Qué aburrimiento y qué monserga con
que la pintura surrealista tiene que ser chiclosa, lamiosa, con degradados
siempre blandos y trucos de prestidigitador que esconde culos en manzanas o
atraviesa a sus mujeres con vaporosos velos de sirena y destellos nucleares de
planetas sinfónicos. No, el peso de Salvador Dalì y de René Magritte, entre
otros, es demasiado poderoso entre muchos pintores lacios que no supieron ni
saben entenderlos y que abusan de su legado distorsionándolo y debilitándolo,
convirtiendo una forma de hacer surrealismo en obligada técnica. A veces soy
surrealista, pero también soy expresionista, y me apunto al popart si se me
tercia en alguna esquina del cuadro. Puedo pintar un cuadro surrealista sin por
ello abandonar mi técnica ni mi factura expresionista, o puedo ser pop con
colores ásperos y sin repeticiones manidas de marylines y meninas velazqueñas de
medio pelo: hago lo que me da la gana. Hoy la pintura es un poderoso legado
heredado de siglos, libre y abierto, y de él cada pintor coge cuanto gusta
y necesita. Sin fundamentalismos técnicos.
Abajo las dictaduras de lo
planetario y lo fantástico, de lo monstruoso, lo minimal radical, del popart
siempre sopero y fosforito, y abajo el hiperrealismo de eterna vía de tren y el
impresionismo de toque suelto por narices. Menos mal que de cuando en cuando
aparece un pintor de la talla de Edward Hopper, por ejemplo, y limpia toda la
pintura y su técnica de tanta mediocridad y pretensiones, hasta dejarla desnuda
y cristalina, en su más pura esencia y actualidad, al más puro estilo Alfred
Hitchcock. Y libre.
.© José Manuel Merello
Florero con frutas y ventana
54 x 73 cm
Técnica mixta sobre tabla